EL DEBATE JURÍDICO: TÉCNICAS DE ARGUMENTACIÓN


 El debate jurídico

El debate es entre las herramientas de la comunicación, la más productiva y resolutiva.  Es la fuerza intelectual de más nivel del ser humano.  Requiere instrucción, mucho esfuerzo de pensamiento abierto y constructivo por parte de ambos contendientes y mucho cuidado con el uso de la estructura a seguir y de sus reglas.

Elementos del debate

1.- Se expone el análisis de los hechos ocurridos y posteriormente la valoración de los mismos según la visión de cada parte enfrentada.

2.- La confrontación de las diversas proposiciones del debate.  Se establecen y centran los hechos aportados en el paso anterior fijando cuáles son los hechos controvertidos, y cuáles son los hechos sobre los que existe acuerdo.  Los anteriores formarán el contenido del debate, quedando fijados definitivamente los hechos no discutidos, evitando así perder el tiempo debatiendo sobre hechos que nadie discute.  Se discute sobre esos hechos para formar un relato de hechos definitivo único al que se aplicará la Ley que corresponda.

3.- El abogado llega a la propuesta del debate.  Cada parte expondrá sus alegaciones en que pretenda basar su derecho, en aplicación del relato de hechos antes fijado.  Se expondrá una valoración dual en la que se expondrá lo Justo/Injusto de cómo resolver la controversia, el fondo del asunto.  Cada parte expondrá su valoración como la ajustada al valor de Justicia; en detrimento de la adversa, que calificará como una injusticia.

4.- Los abogados abordan entonces la fase de argumentación: el factor nuclear del debate y el que va a facilitar la eficacia y efectividad del mismo.  Es en definitiva, la técnica por la que se justifica la valoración del que acusa frente a la que defiende la parte contraria.  El juego de argumentación/refutación es tarea de la técnica argumentativa.  Se hace cargo ésta de la defendibilidad de los asuntos y del enfrentamiento según sus grados.  La discusión debe quedar sujeta a razones y éstas referidas a valoraciones, huyendo de disputas irracionales.  Argumentar las razones de nuestro derecho, y descubrir los fallos en la argumentación adversa, para dejar a través de la refutación patente la equivocidad de las razones del contrario.  La argumentación tiene por objeto persuadir y convencer; y la refutación busca poner al descubierto los errores, falacias y demás engaños.

5.- Por fin el debate debe desembocar en una solución para resolver el conflicto grave que ha hecho necesaria la articulación del debate para su resolución.  En este punto, las partes ya conocen las razones de su derecho propio, y todos los argumentos de adverso.  Y puede, en este punto, haberse avanzado en el sentido de hacer ver a las partes enfrentadas un enfoque distinto del que al inicio del debate tenían, y que exista una labor de recalculo de las pretensiones iniciales, haciendo posible alcanzar un acuerdo o consenso que antes no fue posible.  Y la forma ordinaria en que suele terminar el debate jurídico, una vez celebrado: la decisión judicial, del tercero imparcial, y ajeno a los intereses de las partes, en quien recae la responsabilidad de decidir sobre qué hechos controvertidos formarán el relato final de hechos, al que aplicará la Ley que corresponda en cada caso.

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Reglas del debate

1.- La regla del acuerdo previo.  Debe antes de comenzar el debate jurídico comprobar, desde un punto de vista mínimamente formado, acerca de las posibilidades de llegar a un acuerdo que haga innecesario la labor intelectual, el esfuerzo y la energía, que conllevaría el debate.

2.- La regla del sometimiento a la resolución alcanzada al final del proceso que supone el debate jurídico.  Debe reconocerse que con el debate estamos tomando un camino que se configura como una confrontación ante la que ambas partes, deben aceptar que vence la razón mejor demostrada y justificada.  La decisión final será vinculante, sea cual sea el sentido de la misma.  Partimos en demanda de Justicia, no en demanda de que nos den la razón, diciendo que sólo se ha echo Justicia si el sentido del fallo es favorable.  En este caso estaríamos vistiendo de elegante una conducta burdamente inquisitoria, que buscaba el debate sólo para la obtención de la convalidación de su tesis, con la que exigiremos el cumplimiento a la contraparte; no respetándolo en caso contrario.  Estaríamos intentando timar a la parte adversa.

3.- La regla del no absurdo, vetando la falta de justificaciones o las que resulten irracionales.

4.- La regla de la incompatibilidad entre las pretensiones deducidas por las partes.  Deberá haber siempre dos o más partes, pero siempre deberá por lo menos existir dos pretensiones enfrentadas que no pueden coexistir.  Debe existir un conflicto que impida una solución que de la razón a ambas partes a la vez.  En este caso no habría siquiera conflicto, pues la solución sería darle a ambas lo que piden, evitando la necesidad de echar mano del debate para obtener la satisfacción del interés de cada parte.

5.- Regla del rigor para convencer y persuadir en el tema.  Las partes al entrar en pugna deberán ser capaces, desde la razonabilidad, de derrotar la postura defendida por la adversa, debiendo dominar el tema y la materia a tratar.

 

En la ciudad de Vitoria-Gasteiz a 25 de marzo de 2016 entre procesiones que se llevan por fuera.

p.d. Este artículo está sacado de forma sintética del libro Técnica de la Argumentación Jurídica, Concha Calonje, Ed. Aranzadi, 3ª edición, Navarra 2014.

Un post muy ilustrativo sobre el mismo tema, para el que quiere ir “a por nota”:

ARGUMENTACIÓN JURÍDICA: ¿VENCER O CONVENCER?

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