EXIMENTES Y ATENUANTES: CARGA DE LA PRUEBA: EL LETRADO DE LA DEFENSA


Primeramente, debemos señalar un concepto elemental: la carga de la prueba en el proceso penal, derivada del punto de partida del proceso: el derecho a la presunción de inocencia del acusado, lleva a situar la carga de prueba -del hecho ilícito, como acción-omisión tipificada- íntegramente en la acusación, que es la parte que promueve y ejerce la acción penal que es causa de la existencia e impulso el proceso.  Sin embargo, no todo es presunción de inocencia, y jiji, jaja.  La defensa, en el plenario -donde desarrolla toda su potencionalidad- no puede, ni debe, mantener una actitud de pasividad durante toda la Vista.  Como si esto no fuera con él.  El letrado de la defensa, en general, juega con “fichas negras” en la primera mitad del plenario; pero pasa “al servicio” cuando las fichas blancas ya han movido: la prueba de los elementos que justifican el hecho tipificado como delito –artículo 20 CP– y/o las circunstancias atenuantes21 CP.  En este momento la carga de la prueba corresponde al letrado de la defensa, quien deberá practicar prueba bastante como para acreditar las circunstancias eximentes y/o atenuantes que pretenda hacer valer para eximir o reducir la responsabilidad criminal, y en consecuencia la pena.  No existe ninguna especie de presunción a favor del reo cuando de estas circunstancias que afectan a la parte de juridicidad y/o la culpabilidad se trata de probar.  Es más bien todo lo contrario: se presume que, una vez se considera como probado el HECHO, TÍPICO y ANTIJURÍDICO; se presume que quien haya participado en la ejecución de ese hecho injusto, es CULPABLE, y en este sentido, se entiende que le es imputable, en el grado de participación correspondiente.  Sólo cuando se pruebe que existen causas personales que afecten al acusado, y merman su voluntad, o su cognoscibilidad, sobre el hecho ilícito, se conseguirá afectar las consecuencias jurídicas naturales del delito, reduciendo o impidiendo sus efectos; v.g. en los casos de alteraciones psiquiátricas que impidan al acusado dominar normalmente sus actos; afecciones tóxicas por consumo de drogas, alcohol, o demás sustancias que actúen sobre su sistema nervioso; Estados de necesidad, etc.

La parte dentro de la teoría del delito que se refiere a los hechos tipificados sería aquella que la presunción de inocencia exige prueba válida, bastante e incriminatoria; y la parte relativa a las circunstancias personales de cada uno de los  partícipes sería aquella que el letrado de la defensa debe acreditar y probar con idéntica suficiencia que se exigía la anterior.

LA CARGA DE LA PRUEBA EN EL PROCESO PENAL DE LAS CIRCUNSTANCIAS EXCULPANTES O ATENUANTES

El Tribunal Supremo Sala 2ª en Sentencia nº 2144/2002 de 19 de diciembre, señala que “Es doctrina reiterada de esta Sala que las bases fácticas (los hechos probados) de las circunstancias atenuantes y eximentes deben estar tan acreditadas como el hecho mismo, igual que otras muchas: la STS nº 1474/1998, de 25 de noviembre, por lo que correspondía a la defensa acreditar tales extremos”.  La jurisprudencia de esa Sala, en reiteradas ocasiones, ha recordado que la aplicación de una circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal exige, en todo caso, la plena acreditación del supuesto fáctico que le da vida, como se recoge entre otras en la STS nº 139/2012, de 2 de marzo.

Algunos supuestos llamativos a modo de ejemplo, sin extendernos, dado que daría para un libro.

LEGÍTIMA DEFENSA ARTÍCULO 20.4 CP

El TS, Sala 2ª, el acometimiento mutuo y voluntario, simultáneamente aceptado, excluye la idea de agresión ilegítima generadora de legítima defensa, porque los contendientes de convierten en recíprocos agresores ( STS 361/05, de 22 de marzo; y STS 1369/05 de 8 de noviembre ). En un escenario de pelea recíprocamente consentida, los contendientes se sitúan al margen de la protección penal al ser actores provocadores cada uno de ellos del enfrentamiento, de suerte que cuando el resultado lesivo se produce como efecto de una pelea originada por un reto lanzado o aceptado que da lugar a las vías de hecho, no cabe apelar a la legítima defensa, plena o semiplena ( STS 527/07, de 5 de junio; STS nº 1180/09 de 18 de noviembre y STS nº 69/10 de 30 de enero ).

Este artículo, destinado a qué acreditar y qué probar, aquello que en su momento deberá ser alegado adecuadamente.  Debemos introducir en el debate el contenido que interesa a nuestra defensa, para que la Sentencia se vea obligada a pronunciarse, siendo objeto de recurso en caso contrario, por infringir la tutela judicial efectiva en relación con una incongruencia omisiva o “fallo corto”.  Muy relacionado con lo anterior es el contenido del enlace que dejo.  Se indica cómo formular correctamente, y en qué momento procesal las alegaciones dentro del proceso penal: en las conclusiones definitivas:

https://ogueta69.wordpress.com/2015/02/08/contenido-del-escrito-de-defensa-y-proposicion-de-prueba/

En la ciudad de Vitoria-Gasteiz a 13 de marzo de 2016

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