RECURSO DE AMPARO, EL TEDH y LOS OVNIS: ¿EXISTEN?


Vaya por delante que el tema merece, a mi ver, sólo un artículo de opinión, más que uno de contenido jurídico.  Así he hecho.  Después de dudar si tras unos artículos dedicados a las vistas penales, las apelaciones y la casación, debía concluirlo con o sin artículo hablando de algo, que podíamos decir, que no existe: el recurso de amparo; he optado, finalmente, por dar mi opinión sobre algo de lo que desconozco su existencia. Me ha surgido también la pregunta que titula el artículo.  Espero que sepáis disculpar mi osadía en ese sentido.

Esa pregunta me la hizo un compañero cuando disertabamos sobre el Tribunal Constitucional acerca del recurso de amparo.  Me reí.  Sabía perfectamente a qué se estaba refiriendo.  Quien interponga un recurso de estos se dará cuenta rápidamente de “lo que vale un peine”.  Este tipo de recursos NO es una opción.  Las mayusculas las pongo para quien lee deprisa: se puede llevar una impresión equivocada.  Y digo que no son una opción, dado que por definición las demandas de amparo y las presentadas ante el TEDH defienden pretensiones de carácter individuales: los derechos de su defendido.  Sin embargo, estos altos Tribunales dictan sentencias para fijar doctrina, esto es: dictan sentencias con pretensión de afectar a una pluralidad de intereses.  Para que se entienda, en un lenguaje más cheli: dan clases de derecho.  No se preocupan de los intereses individuales de la gente en general -difícilmente sería posible tan hercúlea labor- simplemente admiten a trámite los asuntos que les permiten entrar en las cuestiones de las que quieren fijar doctrina.  Podríamos decir que la admisión depende de una simple coincidencia, en relación al tema, no en cuanto a conceder el amparo solicitado.  De hecho, las desestimaciones íntegras de los asuntos que admiten a trámite, y de los que acaban dictando sentencia, son buena prueba de que “la especial trascendencia constitucional” que es requisito formal impuesto por la LOTC no era defender los intereses de quien solicitó la demanda, sino el pronunciamiento como tal.  En ese sentido se expresa la Sentencia del Tribunal Constitucional 155/2009 (pon. Excmo. Sr. Vicente Conde Martín de Hijas) STC 2009 en su FJ 2º.

Sala de vistas del Tribunal Constitucional

Debemos señalar que la criba de la admisión a trámite es del 99% de las demandas presentadas.  Hablaríamos con más propiedad si hablamos de las Salas de inadmisión, secciones en realidad.  Ese 1% es tan exiguo que aconsejar al cliente que eche el Euromillón resulte un consejo más provechoso.

Dicho esto, si alguien tiene “vocación”, nunca mejor dicho, de recurrir en amparo al TC, lo primero que salta a la vista es que no conozca la Jurisprudencia de emana del Alto tribunal.  Dicha contradicción entre quien recurre en amparo y su preocupación por conocer la doctrina de quien va a resolver, me hace dudar de la necesaria “vocación” que el demandante debería atesorar.  Para los intrépidos, basta animarlos a conocer -incluso dominar- la jurisprudencia del TC antes de inicial un camino, con retorno, pero sin respuesta.  Si el asunto es tan importante como para pretender defender la pretensión ante el TC, debería serlo para tomarse un fin de semana reservado para ilustrarse de su doctrina en el sentido que se alce la pretensión.  Por supuesto, no es posible reproducirla en un artículo, ni tan siquiera de mencionarla sintéticamente, sí de animar a confrontarla intensamente antes de embarcarnos en un recurso que está más allá de lo extraordinario.  Nos enfrentamos a un recurso muy formalista, que requiere de un nivel aceptable de los contendientes en liza.  Tened en cuenta que el Fiscal es especialista en la materia.  Los letrados, en honor al término, deberíamos estar lo bastante letrados en la doctrina del Tribunal al que nos vamos a defender nuestra tesis.  Casi hay que tomar ejemplo de la función que cumplen los letrados del TC: aconsejar, iluminar, conducir, y sin duda, facilitar la labor de encauzar el sentido de las demandas.  Además de escrutar las demandas en busca de aquellas cuyos temas son los oportunos para admitir a trámite.  Además de abogados que firman la demanda deberíamos ser también letrados.  Tengamos en cuenta que asuntos similares habrá muchos, y que dado que la admisión es cuestión de oportunidad -de azar podríamos decir- entre varias similares, parece más razonable que la excepcionalidad aconseje a optar por una demanda con motivos fundados de otorgar el amparo, que de otra que revela un claro déficit en el compañero firmante.

Si no os he quitado las ganas, adelante, la ilusión es importante conservarla.  Sin embargo es mejor saber a qué te enfrentas, a fin de prever lo que es más posible.  Si has leído, y creído, estas líneas, la inadmisión no te quitará la ilusión.  Ser pesimista en ese sentido, no es una forma de ser, sino una necesidad de cordura realista.

En favor de los demandantes de amparo, que respetan la necesidad de dominar la jurisprudencia del TC en relación al fondo de su asunto, debo trasmitir un acertado enfoque que nos dio el compañero Kepa Landa (Bilbao) y que confirmara Joaquín Gimenez: la jurisprudencia -en general- y los giros jurisprudenciales -en particular- tienen su origen, y causa, en la existencia misma de los recursos, y por ello, de la actividad de letrados que aportan nuevos enfoques a viejas doctrinas que van quedando -muchas veces- obsoletas.  Sin embargo, exige esa tesis el conocimiento -dominio diría yo- de la materia de la que se está hablando.  Parafraseando a alguien más ilustre aún que los dos nombres citados, Pablo Ruiz… Picasso reconocía que la inspiración existe, pero que te tenía que coger trabajando.  No por mucho trabajar viene la inspiración, pero sin duda, sin mucho trabajar no llegará nunca.

Como conclusión, aconsejo a quien se embarque en tan gratuito cauce defensivo, que no infravalore la necesidad de señalar, explicar e iluminar el porqué resulta de especial trascendencia constitucional un pronunciamiento del TC.  Le va la admisión en ello.  Yo me centraría más en esa parte del recurso, propia de los requisitos de procedibilidad, que en el fondo del asunto, que con un par de notas el Tribunal sabrá resolver, dando así satisfacción a los intereses individuales, gracias a los colectivos que la Sentencia busca afectar.  Tened en cuenta que esa Sentencia la leeré, yo sin duda, y en su caso, las estimatorias, os felicito anticipadamente.

No he hecho mención al TEDH, dado que es de aplicación lo dicho antes si cambiamos la nomenclatura del Alto tribunal.  Lo doy por reproducido.  Así ahorro tiempo a quienes, por inquietud, por interés, curiosidad, o por lo de los OVNIs habéis llegado hasta estas líneas, a quienes agradezco la lectura, incluso discrepante; que convierte lo escrito en lo leído; mi tiempo gastado, en tiempo ganado; mi oferta, en una aceptación; y en definitiva en la perfección del acto de comunicación que me impulsó a escribir estas lineas.

Un abrazo -más que un simple saludo- a los que llegáis aquí.  Atentamente -vosotros-:

Ion I.

En mi ciudad Vitoria-Gasteiz, el día de los miembros del TC (11) del mes de las cenas de empresa.

p.d.  Ya si vais a por nota, recomiendo los artículos que tienen por objeto cuestiones del TC.  Sobre todo la que habla del artículo 14 CE, que es un tema de coincidencia plena con el tema, dado que habla de cómo no demandar en amparo; la ausencia del número 12, que esta vez no es el público, sino el titular que no volvió después de un receso, a quien seguimos estimando por su valentía al dictar los votos particulares que le honran; y demás que animo a consultar… gracias, de todo corazón. 😉

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