LIBERTAD DE EXPRESIÓN Vs. INJURIAS AL REY: STC DEL PLENO 177/2015


Enésimo asalto en el cuadrilátero en el que el Derecho a la libertad de expresión (artículo 20 CE) se confronta nuevamente a sus límites en cuanto a su ejercicio de forma conforme o no a la CE.  Está claro que a la gente le gusta andar por “la cuerda floja”, porque rara es la semana en la que la Sala Primera del Tribunal Supremo no se pronuncia 1 ó 2 veces sobre el asunto, siendo indiscutible plusmarquista de, no sólo de la Sala Civil, en relación de asuntos de famosos; sino también en la Sala Segunda, como es el caso que hoy traigo a colación; y cómo no, las Salas e incluso, como en este caso, el Pleno del Tribunal Constitucional.  Y cuidado, en 3 años seguramente veamos otro tirón de orejas a España por parte del TEDH, que no acaba de aplicar correctamente la doctrina que emana de este Tribunal Internacional.  Los votos particulares que firman la Sentencia -que como siempre honran a sus firmantes- demuestran que sí hay Magistrados buenos, que saben de qué va esto.  Aún hay esperanza.  ¡Menos mal!  Está claro que la mayoría del TC no son los mejores.  El caso es que no hay que hacer un seguimiento demasiado pormenorizado para ver que siempre son los mismos.  Exactamente igual sucede en el TS en los casos en los que también se hace necesaria la publicación de votos particulares que denoten que no todo era malo en el Tribunal.  ¡Al loro!, que además el ponente, no está con la mayoría, y el voto particular que lo demuestra, y sin embargo, se mantiene como ponente para redactar el parecer de la mayoría.  ¡Un maestro!

La Sentencia del Pleno del Tribunal Constitucional nº 177/2015 de 22 de julio (pon. Excmo. Sr. Juan Antonio XIOL RÍOS) STC pleno 177-2015, libertad expresión Vs. Injurias a la corona, voto particular, adela asua, xiolreciente el Alto tribunal resuelve el recurso de amparo presentado por los recurrentes, condenados por delitos de Injurias a la Corona del artículo 490.3 CP.  El recurso de Apelación fue resuelto por Sentencia de 5 de diciembre de 2001 cuyo Pleno de la Sala de lo penal de la Audiencia Nacional acordó íntegra desestimación, confirmando la condena.

Juan-Antonio-Xiol-Rios

Los hechos probados vienen a ser, poco más o menos: los acusados, que acudieron disfrazados para impedir que los identificaran, después de una concentración en contra de la Corona, tomaron en público la fotografía del Rey -mostrándola al revés- le dan fuego, consumiendo dicho “fuego purificador” la fotografía de la discordia y que fundamenta la imposición de la pena.

Extensamente se ha pronunciado el TC, elaborando una consolidada doctrina constitucional que reconociendo la Libertad de expresión, que si bien es un derecho fundamental, éste NO es un derecho absoluto, y en determinados casos debe ceder ante otros derechos en un difícil juego de equilibrios que debe resolver el Tribunal en su función de establecer el canon de protección, estableciendo la fina línea que constituyen los límites del derecho, que debe respetar también -para dificultar más la labor- la doctrina que fija a nivel internacional el Tribunal de Derechos Humanos de Europa, en este caso interpretando el derecho homólogo recogido en el artículo 10 del Convenio Europeo, quien fijó en el Caso Otegi Vs. España en la STEH 15 de marzo de 2011, unos márgenes especialmente valiosos cuando quien ejerce el la libertad de expresión la ejerce en un acto político una persona elegida por sufragio, y que por tanto se debe a sus electores, estándole “permitido recurrir a una dosis de exageración, o incluso de provocación, es decir de ser un tanto inmoderado en sus observaciones”; en este contexto el control debe ser más estricto, no por ello sin mantener también límites que deberá igualmente respetar.  Sobre todo deberá respetar la dignidad, la reputación y los derechos de terceros.

La Jurisprudencia del TEDH ha afirmado que “la tolerancia y el respeto de la igual dignidad de todos los seres humanos constituye el fundamento de una sociedad democrática y pluralista”.  Se puede considerar necesario, en las sociedades democráticas, sancionar e incluso prevenir todas las formas de expresión que propaguen, inciten, promuevan o justifiquen el odio basado en la intolerancia”; tal y como recoge en la STEDH de 16 de julio de 2009 Caso Feret Vs. Bélgica; del mismo modo la libre exposición de ideas no autoriza el uso de la violencia para imponer criterios propios.

En síntesis, el LÍMITE DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN, como regla general, se establece en lo que reconoce como “DISCURSO DEL ODIO”, y/o con el uso de la VIOLENCIA.  Ésta vehicula un mensaje, sin duda, que de inmediato queda descalificado como ejercicio del derecho fundamental, como también se descalifica un discurso acompañado de actos de violencia o de provocación de un riesgo inminente para la seguridad de las personas o cosas, o de una amenaza verosímil.

La Sentencia resuelve en contra de los intereses de la parte recurrente, fundamentando que éstos habían sobrepasado el límite relativo al “discurso al odio”, considerando que la acción que antes he descrito va más allá de una mera manifestación política, proyectando con la quema, como elemento destructor, y por tanto cargado de negatividad, al odio y/o a la violencia de quienes se encontraban en el lugar de los hechos.

Los votos particulares discrepantes, coinciden nuclearmente, por un lado en la doctrina del TC, la cual todos suscriben unánimemente.  Lo que no coinciden es en la interpretación ad cassum que la mayoría hace de considerar la quema de una foto del Rey como un acto que incite al odio.  Tanto Adela Asua como Juan Antonio Xiol, coinciden en señalar que la decisión de la mayoría se aparta peligrosamente del concepto claramente fijado de “discurso al odio”, con la preocupación que conlleva el hecho.  En palabras de la primera: la Sentencia hace un entendimiento del discurso del odio muy alejado de las definiciones contempladas en instrumentos internacionales; siendo en palabras del ponente un claro indicativo de una: banalización del discurso del odio, que se salen de la doctrina claramente marcada, haciendo mención expresa de la relevante STEDH caso Murat Vural Vs Turquia.

En vitoria-Gasteiz, aprendiendo un poco más cada día, a 20 de septiembre de 2015.

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