VIOLENCIA DE GÉNERO: CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA


El Sr. LOPEZ AGUILAR trae a la palestra un tema que ab initio resultó polémico, allá por el año 2003, desde el que la sociedad “sufre” esta regulación que, aunque de dudoso mérito, constituye una carta de presentación de la que sentirse orgulloso, por quienes “supieron” legislar de una forma especialmente contumaz, el ámbito de la violencia emergente (en cuanto a la presentación de denuncias), y que sin embargo no se corresponde con un verdadero aumento de los hechos, claramente reprobables (punto éste que cosecha la opinión unánime de la sociedad), circunscritos a la difícil regulación de las relaciones violentas entre sujetos cuya peculiaridad es: la coexistencia entre éstos de una relación de afectividad análoga a todas aquellas relaciones de pareja, en las que se exige como requisito, que de alguna manera pueda reconocerse como de relación estable, dejando el legislador el concepto absolutamente indeterminado y abierto a interpretaciones de todo tipo; así como las relaciones circunscritas al ámbito doméstico y familiar de sujetos en quienes concurre la característica, de que conviven en un mismo domicilio, que no entraremos en analizar si basta con la identidad domiciliaria, o si, por el contrario, se requiere que quienes conviven lo hagan como una unidad familiar, no bastando la simple coincidencia de dos o más personas que comparten habitación, y que responde a una necesidad económica, más que al deseo mismo de querer convivir juntos. La regulación establece una serie de tipos penales nuevos, que por definición, aumentan las tasas de criminalidad, en cuanto a que considera delitos, hechos que antes de esta regulación no tenían esta consideración, y que constituían el ámbito más propio de las faltas, o incluso, que no suponían hechos merecedores de ningún tipo de reproche penal. La motivación del legislador, desgraciadamente, resulta igualmente conocida, como constante: legislar a golpe de titular.  Motivación propia de un legislador que parece gustar tomar las decisiones, sobre la marcha, y deleitarse con una exhibición de su virtuosa capacidad improvisadora.  La más frecuente voluntad de denunciar, resultó noticiable, y elevó a nivel de alarma social, una realidad que hasta entonces, parecía no existir, y que, sin duda, nos “abrió los ojos”, acercándonos a la realidad material de lo que en estos ámbitos sucedía.  La verdad es que, como no puede ser de otra manera, las noticias de mayor impacto sociales se centraban en los casos de VIOLENCIA DE GÉNERO CON RESULTADO DE MUERTE, o aquellos en los que el resultado lesivo resultaba de tal calibre, que exigían la aplicación de tipos delictivos de lesiones agravadas subsumibles en los artículos 149 ó 150 CP. El objetivo: RESPONDER A LA ALARMA SOCIAL. El método: APROBAR UNA LEGISLACIÓN QUE RESPONDIERA DE FORMA INTEGRAL A LOS CASOS DE VIOLENCIA DE GÉNERO. Lo primera decisión que se tomó fue la de denominar “VIOLENCIA DE GÉNERO” a lo que según las denominaciones reconocidas hasta la fecha por el común de los Castellano-parlantes, se conocía como “VIOLENCIA ENTRE PERSONAS DE DISTINTO SEXO”; pues basta cumplir con la sana costumbre de echar mano del diccionario de la RAE para que nos quede claro que el género es propio de determinados adjetivos y algunas palabras, el género, es el rasgo inherente a las voces que designan personas de SEXO femenino o masculino.  No exageraba el Sr. REVERTE, en su artículo de la revista El Semanal del día 24 de octubre 2004 cuando señalaba: “En España, donde las palabras son viejas y sabias, llamar violencia de género a la violencia ejercida contra la mujer, es una incorrección y una imbecilidad; pues en nuestra lengua género se refiere a conjunto de cosas o palabras con caracteres comunes-género humano, género femenino, género  literario-,  mientras  que la condición orgánica de animales y plantas no es le género sino el sexo. Recuerden que antiguamente los capullo cursis llamaban sexo débil a la mujeres, y que género débil no se ha dicho en la puta vida”. Artículo de la revista EL SEMANAL 24/10/2004 El CONTENIDO REAL Y EFECTIVO DE LA REGULACIÓN, curiosamente, sólo incide en el ENDURECIMIENTO de los casos más leves, y menos graves de lo que se supone, venía llamado a solucionar, ocupándose así de una forma “INTEGRAL”, en contra de este tipo de violencia.  No es ocioso remarcar y señalar expresamente: LAS CONDUCTAS MÁS GRAVES, Y AUTÉNTICAS GENERADORAS DE ESA ALARMA SOCIAL que actuó como resorte, e impulsó la aprobación de tan soberano bodrio legislativo, NO SE VEN AFECTAS POR ESTA REGULACIÓN, NI SIQUIERA DE FORMA TANGENCIAL.  Me refiero a hechos como: el homicidio, asesinato, lesiones con graves deformidades, y especialmente crueles en las que concurre como característica motivadora de un tipo delincuencial que busca su objetivo de la forma más alevosa y perversa posible, incluyendo en la mayoría de los casos un ensañamiento, como impulso creador que, desgraciadamente, no han sabido proyectar en beneficio de todos, y que, sin querer parecer irrespetuoso, podríamos definir en tono jocoso, como artistas de “malas artes”, en contraposición con los de verdad, en quienes concurre una trayectoria dentro de las “bellas artes”. EL PROCEDIMIENTO ELEGIDO como el más “IDÓNEO” ¿para qué?: EL JUICIO RÁPIDO, otra “joya” del legislador del año 2002.  Comparto el hecho de que ambas regulaciones son dos esperpentos de tal calibre, que no podían sino, acabar juntos.  Dos regulaciones que se complementan de una forma tan perfecta, que recuerda a la coordinación necesaria para bailar un TANGO, máxime, cuando ambas buscan, o por lo menos, consiguen, que la PRESUNCIÓN DE INOCENCIA, Y LOS DERECHOS DE DEFENSA puedan respetarse “A MEDIA LUZ”. Ciertamente, no podemos dejar de señalar, que nuevamente, el nombre está elegido con especial atención a su contenido: dado que como “enjuiciamiento rápido para determinados delitos”, es en realidad un: JUICIO OMISO; dado que por Juicio rápido, debemos entender, algo que no es un juicio de ningún tipo.  Más bien, como el procedimiento por el que llegamos a la SENTENCIA sin necesidad de la celebración una VISTA ORAL Y PÚBLICA, sin práctica de prueba, sin contradicción (que consigue rebajando en 1/3 la pena legalmente establecida), sin inmediación, y sin ninguno de los principios básicos, y elementales, por los que según la Doctrina de la Jurisprudencia de las resoluciones del TEDH definen el concepto del DERECHO A UN JUICIO JUSTO (artículo 6 del Convenio de DDHH). Especialmente adecuado, para conseguir Sentencias condenatorias rápidas, que impidan que la parte denunciante, reconsidere su denuncia, e impidiendo que con el tiempo, y desde un enfoque más reflexivo y exento del carácter impulsivo, que resulta inherente, siempre, al acto de formalizar denuncia por un presunto hecho delictivo.  Así, con una condena rápida, se consigue, gracias a que este tipo delictivo ESTABLECE COMO UNA CONSECUENCIA DE CARÁCTER PRECEPTIVO (impidiendo la ponderación de las circunstancias concurrentes, de las necesidades de cada asunto, la individual consideración de su adecuación al caso concreto…): la PENA ACCESORIA DE ALEJAMIENTO Y PROHIBICIÓN DE COMUNICACIÓN ENTRE VÍCTIMA Y AGRESOR por un plazo (por mínimo que sea) AJENO ABSOLUTAMENTE A LA VOLUNTAD, no ya del agresor, sino DE LA VÍCTIMA, A QUIEN SE LE IMPONEN CONSECUENCIAS JURÍDICAS QUE AFECTAN DIRECTAMENTE sin contar para nada su voluntad.  Todo por las víctimas, pero sin las víctimas.  ¿Quién mejor que el Sr AGUILAR para decretar lo que mejor le viene “a quien no tiene el gusto de conocer”? [en referencia a la brillante canción del maestro Joan Manuel SERRAT] En relación a la INCONSTITUCIONALIDAD de esta tan “brillante” regulación, el TC tuvo el “gusto” de resolver la cuestión con una SENTENCIA perfectamente coherente el iter que desde su génesis ha acompañado a la regulación del ámbito de la violencia de género: digna merecedora de un doloso “volquete” de TIPEXX.  Menos mal, que los votos particulares discrepantes (**4 nada menos**) sostienen la tenue llama de esperanza de que, no estamos solos, y nos impulse a tomar la decisión autolítica de “mandar el mundo a la mierda” [De la canción: Flores a la muerte de un vasquito, del maestro Joaquín Sabina], por considerar el hercúleo esfuerzo, totalmente anacrónico a los tiempos que corren, y más propios del Egipto de los tiempos de Keops.  Confrontar si se quiere ir “a por nota” la fuente primaria: Sentencia TC 59/2008 por que se resuelve la Cuestión de Inconstitucionalidad del artículo 153.1 CP; siendo especialmente descriptivo el Voto particular emitido por el Magistrado TC el Excmo. Sr. JAVIER DELGADO BARRIO: “la norma cuestionada en su pura literalidad de su redacción es claramente inconstitucional” (sic.).  Le asiste claramente la razón, y no puede evitar dejar el voto que le honra; y que le impide sumarse a una Sentencia que demuestra la virtuosa construcción de ingeniería y arquitectura jurídica, más propia de un Santiago CALATRAVA, que a la larga, lo único seguro, es que tendrá un coste del que, a lo más suave, debe considerarse caro en la relación Precio Vs. Recompensa, y en aplicación de la Doctrina de la proporcionalidad, a la que nos tiene el TC tan acostumbrados.  ¡Esta Sentencia es la excepción que confirma la regla! En el sentido más literal de la expresión. STC 59/2008 sobre Cuestión de Insconstitucionalidad de la Ley de Violencia de Género Por último, y en relación al caso concreto en el que el sujeto afectado ha resultado el Sr. LOPEZ AGUILAR, aforado del Tribunal Supremo, quien nuevamente ha desperdiciado la ocasión de dictar una resolución, en derecho, que anime al público a confiar en la Justicia, en relación al “principio de que todos somos iguales ante la Ley” (artículo 14 CE); y bien es cierto, dado que como ni somos el Sr. Lopez Aguilar, ni tenemos la condición de aforados del TS, se nos aplica la Ley que de ordinario se viene aplicando; siendo que, si concurriera en nuestra persona, esas dos condiciones, también nos marcharíamos de rositas, riéndonos “de todo el personal” como se diría en términos taurinos: al natural.  ¡Con la zurda, vamos!  Hoy, siguen entrando los imputados (los comunes), más a “puerta gayola”, con acceso directo del calabozo al Juzgado de Guardia.   Principio cuyo alcance concreto fija la Doctrina del TC, exigiendo para que la alegación de su vulneración coseche resultado próspero al objeto de ser considerado conculcado desde el ámbito constitucional que les compete definir, que lo deja prácticamente sin contenido, relegándolo a un principio de rango más espiritual.  Queda sólo circunscrito al mero Control de no arbitrariedad, que por su contenido tiene concreto y especifico acomodo en el artículo 24 CE. Para dejarlo cristalino: que te estimen un recurso de amparo por infringir el artículo 14 CE viene a ser algo que, si la admisión a trámite, resulta improbable, pero al menos posible; el que estimen el recurso con base en dicha alegación, se configura como el auténtico concepto matemático conocido como: “la teoría del cisne negro”. No considero, sin embargo, que la solución venga (lo mejor sería eliminar estos tipos penales que consideran delito un simple maltrato de obra, aún sin resultado de lesión) de imponer a quien ha demostrado ser digno del respeto que se merece la honorabilidad de la figura anglosajona de “LOS LORES”, las indeseables consecuencias, que desgraciadamente vienen recibiendo de forma habitual, quienes caen en la VIS ATRACTIVA de los tipos penales que reprochan tan nimias acciones, en cuanto al disvalor de acción, como al disvalor de resultado (que incluso puede ni darse); sino más bien al contrario, CONSIDERO QUE, debería promoverse una administración de Justicia, más acorde al trato (preferente) que ha recibido el Sr. LOPEZ AGUILAR, en cuanto a que el TS ha deliberado sobre si PROCEDE O NO INICIAR UN PROCEDIMIENTO CRIMINAL; SIENDO LO NORMAL, QUE EL JUZGADO DE GUARDIA EN EL ÁMBITO DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA ( y cuando actúa en funciones de guardia para los casos de violencia de género) Y/O LOS JUZGADOS DE VIOLENCIA SOBRE LA MUJER PROCEDEN A DICTAR AUTO DE INCOACIÓN DE DILIGENCIAS URGENTES (o previas excepcionalmente) DE FORMA AUTOMÁTICA, SIN MÁS MOTIVACIÓN QUE LA ESTÁNDAR BASADA EN EL CONOCIMIENTO DE LA NOTICIA CRIMINIS POR ENTRADA DE ATESTADO Y/O DENUNCIA.  No se da, en estos casos, una reflexiva valoración del Juez instructor, que entre a valorar si procede o no iniciar el procedimiento, incoando todos por defecto.  Sin duda, no es cuestión de exigir a Sus Señorías mayor rigor en la aplicación de las leyes y los procedimientos que el legislador nos ha tenido a bien dotar; sino la falta de recursos que el propio ESTADO destina al DERECHO FUNDAMENTAL QUE EL TC viene declarando como de carácter PRESTACIONAL por parte del Estado: el de la TUTELA JUDICIAL EFECTIVA del artículo 24.1 CE. En la ciudad de Vitoria-Gasteiz, a 24 de mayo de 2015. P.D. Nada tiene que ver la impunidad, con la necesaria protección de las garantías procesales de los encausados en una causa, máxime cuando nos referimos al ámbito de la Jurisdicción penal.  Resulta de un desenfoque técnico evidente plantear una confrontación entre la IMPUNIDAD y el deber de respetar el DERECHO DE DEFENSA DEL ACUSADO, a través del planteamiento falaz del falso dilema.  No sé si por error, ignorancia o con intención de influir, se pretende plantear el asunto como un problema o enfrentamiento polarizado que busca que nos pronunciemos a favor de una de las opciones, en detrimento de la otra, como si de dos cuestiones excluyentes se  trataran, y que, una vez desenmascarado el artificioso argumento, netamente erróneo, parece no “calar” en quien plantea tan burda estratagema para tener razón, no asistiéndole la misma (en todo), pero sí en parte.  Dado que, por supuesto, nadie parece defender que se promuevan ámbitos de impunidad de ningún tipo.  Pensar lo contrario, resultaría lo insólito, incluso diría: ¡exótico!  En el sentido de considerar que la tertuliana de “sobre mesa” de un programa que no sé cómo acabé viendo (no acostumbro a sintonizar este tipo de eventos por su quasi-estéril aportación reflexiva) dejo igualmente un enlace por si a alguien interesa, se trata del programa “EL GATO AL AGUA”, del canal INTERECONOMÍA; en el que es sabido se juntan una pluralidad de personajes de lo más variopinto, que abarcan desde aquellos que atesoran una innegable acerbo cultural, hasta ignorantes de tal calibre que debieran jugar en otra Liga, y que tienen por mínimo común múltiplo, la necesidad de sentarse formando un circulo, para poder satisfacer a todos la necesidad de situarse a la derecha de todos los demás.

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